Gerentes de innovación: un nuevo cargo, una nueva raza
Debe ser uno de los términos más repetidos en los últimos años. Especie de mago o gurú que predice los cambios y mueve las empresas hacia nuevas fronteras para generar valor de marca, nuevos negocios y productos. Pero ¿cómo se llega a ese cargo? ¿Dónde se estudia? ¿Cómo detectar a uno que dice que sí lo es, pero solo es experto en vender humo? Acá te contamos.
El mundo se mueve más rápido de lo que creemos. Y en el ámbito de los negocios aún más. Pensando que el conocimiento general se renueva cada dos años, miles de ejecutivos en el orbe se han dedicado a estudiar, generar e implementar acciones que permitan a sus respectivas empresas crear estructuras para seguir adelante en sus actividades. Incluso dejando de lado lo que pudo haber sido su estructura original. Por ejemplo, Nokia, de Finlandia, era una empresa ligada al mundo forestal. Vieron una oportunidad e innovaron hacia la telefonía móvil.
Aprender a leer qué cambios pueden afectar a tu estructura de negocios es vital. Otro ejemplo. Quienes no vieron cómo se venía el futuro y no supieron leerlo fue Blockbuster, cadena que se dedicaba al arriendo de video cintas y dvd. Netflix y los contenidos on line sepultaron a ese negocio. Se necesita innovar bajo todo punto de vista, pero dónde voy a buscar a estos expertos. ¿Cómo distinguir uno bueno de uno malo?
Por sobre todo, un líder múltiple y contagioso

Para Kenneth Gent, co-fundador de Open Box Consulting, tiene que ser una persona que “pueda hablar el código empresarial, de los negocios. Ser intuitivo y que no le tenga miedo al fracaso”, dice Gent. Asegura que este tipo de perfiles “la tienen bien difícil, pues muchas empresas ponen a un gerente de innovación para mostrar cambios cosméticos, pero no generan un ecosistema para que hayan cambios, ni menos una estrategia”.

Otro experto en el área es José Miguel Castro, gerente de innovación de Enaex. Dice que “el titular de esta área debe tener liderazgo en términos de movilizar gente y subirlos al carro, al proyecto. Una vez que están arriba de la idea, el trabajo para esta persona se vuelve más complejo, pues debe generar la capacidad para organizar y planificar. No es llegar y ponerse creativo, debe haber gestión de innovación”, agrega Castro.

Todo esto va aparejado de una enorme velocidad en la toma de decisiones, y al mismo tiempo negocios, que se transforman con mucha rapidez en otra industria. Se debe hacerlo o afrontar las consecuencias. Francisco Lozano, Gerente del área en Arauco va más allá pues “en un mundo que cada vez evoluciona más rápido, no innovar es no entender lo que está sucediendo. No hay negocio que no sea afectado en los próximos años. Todo negocio partió de una innovación, de una forma distinta o nueva forma de hacer las cosas, luego viene su escalamiento si funciona. A veces ocurre, señala Lozano, que muchas veces se evita el innovar, dado que el negocio actual es muy relevante. Sin embargo no trabajar en los próximos negocios, en cómo será tu compañía en 5 ó 10 años más, es no estar atento a lo que sucede”, agrega el hombre de Arauco y líder de esta tendencia.
¿Hay ambiente para innovar en Chile?
Las empresas son reacias a los cambios importantes a menos que se vean obligadas bajo la amenaza de su desaparición. Por eso los que están a cargo de la innovación tienen mucha cabida en las estructuras productivas. Sin embargo no es tan fácil su navegación. José Miguel Castro dice que “hay que generar sistemas para que la gente se exprese con comodidad en el entendido que las nuevas ideas son caras, complejas de implementar y que sus resultados son siempre a largo plazo. Por eso un ambiente propicio, es ideal para la expresión de los conceptos.” Kenneth Gent agrega otro factor que ralentiza las cosas. “Se vuelve todo más complejo, pues los directorios de las empresas son de carreras tradicionales: ingenieros civiles, ingenieros comerciales, abogados, que es la clase típica de los llamados Family-Office. Ellos –cometa Gent- por genética empresarial apuestan al número y cuidar los presupuestos antes de que dar luz verde a ideas que generen eventuales incertidumbres o que no sean rentables en el corto plazo”. Castro agrega. “La cabeza debe estar involucrada, algo que sucede en contadas oportunidades. Súmale a ello que tenemos una fuga del recurso humano: la gente con talento, la que es materia prima para innovar y además desea ser parte del proceso, se va de las empresas y no a otra firma, sino que a emprender lo propio. Si a eso le agregas que hay mucha innovación cosmética del tipo “copy paste” que no hacen grandes aportes, te puedes hacer una idea que el ambiente para innovar no existe mucho“ dice el titular del área de Enaex. Francisco Lozano comenta “es fundamental crear una cultura de innovación en las compañías, esto se puede generar con cursos, proyectos masivos de innovación, equipos internos que promuevan el tema. Pero lo fundamental es que las personas que dirigen la innovación crean en ella y la apoyen. La innovación no es de corto plazo y para esto se requiere una visión en torno a lo estratégico que es para la compañía”.
¿Cuánto invertir?
Si a lo interior agregamos que hay que generar dineros para apostar a nuevos rumbos, el tema es más complejo todavía. Hay que sacar recursos para jugarse por posibles buenos resultados. Francisco Lozano señala que los fondos acá son un tema importante. “Cuanto destinar es una muy buena pregunta, las empresas exitosas e innovadoras, no invierten cuando les va bien. Invirtieron para llegar hasta donde están ahora. Mi recomendación es que la inversión en Innovación debiera estar en torno al cinco por ciento de la ventas y debe tener un objetivo a 5 a 10 años en ser un aporte relevante el negocio”. Y si de valores se trata, cómo medir el impacto de la innovación en las empresas, le pregunto. Lozano dice que la innovación “busca la creación de valor, por lo tanto debe ser medida en función del valor que crea. Valor que puede ser social, económico o combinación de ambos, como es habitual”.
Identificar al mejor Innovador
Está claro que sin un lugar donde se estudie la carrera de innovación hay que estar muy atentos a la hora de contratar a un líder de esta área. Más que dónde estudió, hay que conocer sus frutos y cómo se ha enfrentado al desafío de generar nuevas fórmulas. Kenneth Gent da sus recetas. “A mí me ha tocado emprender y sé que los tiempos se acaban y el dinero también, y que pese a ese escenario, se debe seguir. Si yo tuviera enfrente a uno que busca el cargo y quisiera saber sobre su experiencia, no le preguntaría tanto por sus éxitos, sino por cómo sacó adelante las ideas más difíciles. Le diría, cuéntame en cuáles de tus proyectos y cómo has ejercido rol clave en innovación. De qué manera afrontó situaciones críticas: cómo mantuviste el producto vigente fuera del tiempo en presupuesto. ¿Cómo convenció a los que ven números que te siguiera esperando?” Más que sus triunfos, dice el experto, es cómo gestiono el camino a ellos. Dice que hay que estar alerta de todos aquellos que te prometen un número, un resultado, sin estar de desde dentro del negocio.
¿Cuál sería el perfil del candidato, pensado en que no hay una carrera de innovación pura, sino que en el último tiempo han aparecido solo magister para generar más conocimiento, pregunto. “No creo que haya una carrera para estudiar”, dice Gent. “Podría ser de una carrera tradicional, pero lo que sí debe ser es una persona de buena comunicación a todo nivel. Debe leer códigos e idiomas, habilidad para conectar con cosas que no son obvias, sistémico, ver la foto grande. Obsesivo a ratos. Es un conductor. Es un 10, si lo llevas al fútbol, un armador”.
Quien contrate a un gerente de innovación debe tener en claro que esto es un proceso. No siempre se verán los resultados al principio. Francisco Lozano señala que “es importante tener claro que los resultados en innovación requieren de tiempo y esfuerzo, no son proyectos habituales, la innovación busca cosas nuevas y muchas fallarán”.



